quarta-feira, 7 de janeiro de 2026

El frío de enero pone en evidencia la crisis energética y de vivienda en España​

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Soy Laura Sánchez, redactora de Papernest, y editora de la sección del blog que se ocupa del apartado de información y temas relacionados con energía, nuevas tendencias y sostenibilidad.

Creemos que podría interesarte nuestro artículo sobre cómo el frío que azota al país, revela las deficiencias energéticas y de vivienda, su impacto social y económico y cómo los hogares pueden tomar decisiones de consumo para reducir costes y mejorar su bienestar.

Te enviamos este artículo pensando que podría ser interesante para ti y para tus lectores. Puedes publicarlo tal cual está o modificarlo a tu gusto en función de tus necesidades editoriales. Si necesitas imágenes adicionales, no dudes en ponerte en contacto con nosotros.
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Fuente: papernest.es

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El frío de enero pone en evidencia la crisis energética y de vivienda en España

El nuevo año ha comenzado con un enero más frío de lo habitual con heladas y bajas temperaturas en gran parte del país, dejando al descubierto un problema estructural en España: muchas familias no pueden mantener sus hogares a una temperatura adecuada. Más de 8,5 millones de personas no lograron calentar sus casas el invierno pasado, debido, tanto a deficiencias en las viviendas, por sistemas de calefacción y condiciones del hogar obsoletas, como al temor de que la factura de energía se dispare, generando una presión económica constante.

Aunque en 2025 se produjo un despliegue masivo de energías renovables, todavía no cubre la demanda del país de manera uniforme, dejando a muchos hogares dependientes de combustibles fósiles y sistemas poco eficientes para afrontar las bajas temperaturas invernales. Las múltiples dificultades de acceso a la vivienda, la baja eficiencia energética en inmuebles antiguos y el incremento constante de servicios básicos como la luz y el gas, crean un escenario crítico que se traduce en un problema tanto social como económico.

Pobreza energética y viviendas poco eficientes

La pobreza energética va mucho más allá de no poder pagar la factura. Cerca del 27 % de los hogares españoles reduce su consumo al mínimo, aunque esto implique no calentar la casa lo suficiente. Este problema afecta especialmente a viviendas antiguas con aislamiento deficiente y sistemas de calefacción obsoletos, que requieren más energía para mantenerse calientes.

  • Alrededor del 18 % de la población no puede mantener su vivienda a temperatura adecuada durante el invierno.

  • La dependencia de combustibles fósiles o sistemas poco eficientes persiste pese al avance de energías renovables en 2025.

  • Encontrar la compañía más barata de luz y gas se ha vuelto una práctica habitual para planificar el presupuesto doméstico.

Al mismo tiempo, la falta de acceso a viviendas adecuadas agrava la situación: muchos pisos antiguos con baja eficiencia energética o contratos a punto de vencer obligan a las familias a lidiar con alquileres difíciles de asumir. Esto demuestra que la pobreza energética no se limita a la factura: es un problema social. Muchas viviendas presentan deficiencias estructurales, hay escasez de pisos en buen estado, los incentivos para invertir en autoconsumo son limitados, y en muchos casos rehabilitar lo deteriorado es prácticamente imposible, dejando a los hogares más vulnerables en una situación persistente.

Impacto social y tensión en el mercado energético

La presión económica derivada del gasto energético afecta especialmente a hogares con ingresos limitados, personas mayores o en riesgo de exclusión social. Desde 2022, el Gobierno permite acceder al bono social como medida para reducir desigualdades y proteger a los más vulnerables.

El ahorro energético no es solo una preocupación de invierno ni de unos pocos hogares: tiene un impacto directo en la vida de todos. La presión sobre los gastos domésticos se refleja en decisiones de consumo, como limitar horas de calefacción o calentar solo parte de la vivienda.

La falta de acceso a soluciones sostenibles genera tensiones en el mercado: algunos consumidores disfrutan de tarifas reducidas gracias a renovables y precios moderados, mientras otros siguen dependiendo de sistemas menos eficientes. Esto evidencia la necesidad de políticas que integren tecnologías inteligentes y sostenibles al alcance de todos, evitando que cada ola de frío suponga un gasto extraordinario.

Estrategias domésticas para reducir el impacto del frío

El invierno funciona como un termómetro de la eficiencia energética y social: cuanto mejor se gestione el consumo, menor será el impacto económico y mayor la comodidad en el hogar. Aunque los problemas estructurales de las viviendas siguen siendo un desafío pendiente, existen decisiones de consumo que pueden marcar la diferencia en la estabilidad financiera, la sostenibilidad y el bienestar familiar a lo largo del año:

  • Consultar recursos para reducir el consumo energético permite ahorrar de manera continua.

  • Planificar el consumo durante todo el año evita que cada ola de frío (o calor) se traduzca en un gasto extraordinario.

  • Informarse ayuda a que las familias enfrenten el invierno de manera más segura y económica.Aprender a gestionar correctamente los trámites de luz y gas garantiza un control constante sobre los costes y evita sorpresas en la factura.

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