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Soy Laura Sánchez, redactora de Papernest, y editora de la sección del blog que se ocupa del apartado de información y temas relacionados con energía, nuevas tendencias y sostenibilidad.
Creemos que podría interesarte nuestro artículo más reciente sobre cómo el uso intensivo de aplicaciones móviles como Netflix, TikTok o Instagram influye en el consumo de batería de los dispositivos y en el gasto energético doméstico, un fenómeno cada vez más relevante en un contexto de precios de la electricidad elevados y preocupación por la eficiencia energética.
Te enviamos este artículo pensando que podría ser interesante para ti y para tus lectores. Puedes publicarlo tal cual está o modificarlo a tu gusto en función de tus necesidades editoriales. Si necesitas imágenes adicionales, no dudes en ponerte en contacto con nosotros.
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Fuente: papernest.es
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Las apps que más batería consumen están acelerando el desgaste de la batería
El consumo del móvil ya no se limita a cuánto dura la batería a lo largo del día. El uso intensivo de determinadas aplicaciones está acelerando el desgaste de los dispositivos y multiplicando las recargas diarias, con un impacto indirecto en el consumo eléctrico doméstico. En un contexto de precios energéticos inestables, donde cada vez más usuarios siguen de cerca el precio de la luz, el ocio digital empieza a tener consecuencias económicas que van más allá de la pantalla del teléfono.
Consumo energético de aplicaciones de uso masivo
Las grandes plataformas de entretenimiento digital concentran el mayor consumo de batería del smartphone, y no todas lo hacen por los mismos motivos. El protagonismo de estas aplicaciones se explica por la combinación de vídeo, datos y procesos constantes en segundo plano, que convierten su uso diario en uno de los principales factores de descarga rápida.
Netflix lidera los rankings de consumo energético debido a la reproducción continua de vídeo en alta definición, el brillo elevado de la pantalla y la transmisión constante de datos durante sesiones prolongadas.
TikTok se sitúa entre las apps más exigentes para la batería por su reproducción automática infinita y el uso permanente de algoritmos que personalizan el contenido en tiempo real.
Instagram combina imágenes y vídeos en alta resolución, manteniendo procesos activos incluso cuando no se utiliza de forma directa, lo que incrementa su impacto energético.
Spotify, aunque menos visual, mantiene conexiones constantes y descargas de datos continuas durante largos periodos de escucha, elevando el consumo de batería.
En conjunto, estas aplicaciones concentran gran parte del uso diario del smartphone, explicando por qué muchos dispositivos no llegan al final del día sin pasar por el cargador.
Impacto económico y hábitos de consumo digital
El problema no es solo la descarga rápida de la batería, sino su efecto acumulativo a medio plazo. Los fabricantes estiman que una batería de litio comienza a degradarse de forma notable tras unos 500 ciclos completos de carga. Cuantas más veces se recarga el móvil, menor es su capacidad con el tiempo, lo que obliga a aumentar la frecuencia de carga y el consumo eléctrico doméstico.
Este impacto se vuelve más visible cuando llega el momento de pagar la factura de la luz. Aunque una sola recarga tenga un coste reducido, el efecto agregado de varios dispositivos cargados varias veces al día empieza a notarse en el consumo mensual. En hogares acogidos al bono social, donde el margen económico es más estrecho, estos hábitos digitales pueden marcar una diferencia relevante en el gasto energético.
Tecnología, eficiencia y responsabilidad energética
El debate no se limita al usuario final. El funcionamiento de estas aplicaciones depende de infraestructuras digitales complejas, como centros de datos, transmisión constante de información y sistemas avanzados de personalización, cada vez más ligados al consumo energético de la inteligencia artificial. Este ecosistema sostiene la experiencia digital diaria, pero también incrementa la demanda eléctrica a gran escala.
Ante este escenario, reducir el consumo energético pasa también por una gestión más consciente del uso digital. Ajustar la calidad del vídeo, limitar el uso en segundo plano o espaciar las recargas no solo alarga la vida útil del dispositivo, sino que contribuye a una estrategia más amplia orientada a reducir el consumo energético. En un entorno de presión sobre los precios de la energía, la eficiencia digital se convierte en una decisión cotidiana con impacto económico real.
Fuente: papernest.es
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