terça-feira, 30 de dezembro de 2025

No es el horno: ¿dónde se va realmente la electricidad en los hogares?

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Soy Laura Sánchez, redactora de Papernest, y editora de la sección del blog que se ocupa del apartado de información y temas relacionados con energía, nuevas tendencias y sostenibilidad.

Creemos que podría interesarte nuestro artículo más reciente, que analiza con datos oficiales cuáles son los electrodomésticos que realmente concentran el consumo eléctrico del hogar y por qué muchas creencias habituales sobre la factura de la luz no se ajustan a la realidad.

Te enviamos este artículo pensando que podría ser interesante para ti y para tus lectores. Puedes publicarlo tal cual está o modificarlo a tu gusto en función de tus necesidades editoriales. Si necesitas imágenes adicionales, no dudes en ponerte en contacto con nosotros.

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Fuente: papernest.es

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No es el horno: ¿dónde se va realmente la electricidad en los hogares? 

La mayoría de hogares cree saber qué electrodoméstico dispara la factura de la luz. La televisión, encendida durante horas, o el horno, asociado a picos de potencia elevados, suelen encabezar esa lista mental. Sin embargo, los datos oficiales desmienten esa intuición. Según el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), el consumo eléctrico doméstico se concentra en unos pocos aparatos que funcionan de manera constante. Entender dónde se va realmente la electricidad obliga a los hogares a cuestionar sus propias creencias y explica por qué muchos intentos de ahorro fracasan antes de empezar, incluso cuando el precio de la luz se convierte en una preocupación recurrente.

1. Frigorífico y congelador

Algunos hogares pueden haberlo intuido, pero el dato sigue siendo contundente. El frigorífico representa de media el 31 % del consumo eléctrico de una vivienda y, si se suma el congelador, la cifra asciende hasta el 37 %. En la práctica, más de un tercio de toda la electricidad del hogar se destina a conservar alimentos.

La clave no es la potencia, sino la continuidad del consumo. A diferencia de otros electrodomésticos, la nevera no se apaga nunca, y cualquier ineficiencia se acumula día tras día. Este gasto estructural se intensifica especialmente cuando concurren varios factores habituales en muchos hogares:

  • La acumulación de escarcha obliga al motor a trabajar más tiempo del necesario, incrementando el consumo de forma constante.

  • Una ubicación cercana a fuentes de calor reduce la eficiencia térmica, lo que se traduce en mayor gasto eléctrico.

  • Temperaturas interiores mal ajustadas elevan el consumo sin aportar beneficios reales.

  • Una mala decisión de compra acompaña al hogar durante más de una década, convirtiendo la ineficiencia inicial en un sobrecoste permanente, difícil de compensar incluso cambiando a la compañía más barata de luz y gas.

2. Televisión y lavadora

En el segundo escalón aparecen electrodomésticos cuyo impacto suele infravalorarse. La televisión supone alrededor del 12 % del consumo eléctrico, una proporción similar a la de la lavadora. En este caso, el gasto no se explica solo por el tiempo de uso, sino por la suma de hábitos asociados. Segundas pantallas, modelos antiguos o televisores encendidos como acompañamiento elevan el consumo sin percibirse como un gasto relevante.

La lavadora plantea un límite evidente: no se puede reducir su uso sin afectar a la rutina doméstica. El margen real está en decisiones estructurales, como evitar la secadora siempre que sea posible, aprovechar las horas de sol para el secado natural o elegir equipos eficientes desde el momento de la compra. En paralelo, revisar aspectos como la potencia contratada permite evitar pagar de más por un consumo que no se ajusta a la realidad del hogar.

3. Standby y horno

Este es el consumo que pasa más desapercibido. Los electrodomésticos en modo standby representan en torno al 11 % del consumo eléctrico del hogar, una cifra comparable a la de un electrodoméstico principal. Televisores, routers, microondas o equipos de sonido siguen consumiendo electricidad aunque parezcan apagados, generando un gasto continuo y silencioso.

Los expertos coinciden en que la solución más eficaz no pasa solo por la disciplina diaria, sino por eliminar la inercia. Análisis del mercado energético elaborados por entidades como Papernest apuntan a que la automatización del corte de suministro, junto con estrategias para reducir el consumo energético, permite minimizar este gasto sin modificar rutinas. El horno, con un 8 %, completa este bloque de consumos puntuales pero intensivos, cuya gestión suele depender de una correcta planificación y de los trámites de luz y gas asociados al suministro.

La lógica oculta del consumo doméstico

Los datos dibujan un patrón claro: el gasto eléctrico del hogar no lo marcan los picos ocasionales, sino la constancia. Los electrodomésticos que menos atención reciben son los que más peso tienen en la factura anual. Por eso, muchas estrategias de ahorro se quedan en la superficie. Cuando el foco se desplaza de lo visible a lo estructural, el margen de actuación deja de ser anecdótico y pasa a ser real.

Fuente: papernest.es

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